SINOPSIS
Juan José Esteban siempre ha querido recoger sus recuerdos. Lo deja hasta la jubilación, pero una enfermedad terminal se interpone en su camino.
Escrita a dos voces, La arena del reloj empuja al lector a la reflexión, a mirarse a sí mismo. Mientras el protagonista va repasando su vida, la autora, su hija, expresa los sentimientos que le produce la enfermedad de su padre.
Empatía, emoción, rabia, rebeldía ante lo inevitable, discurren ante nuestros ojos mezclados con los recuerdos que entrecruzan su historia y la Historia.
Es difícil acoplarla a ningún género literario concreto, y quizá esa peculiaridad también la hace diferente.
La arena del reloj aborda universales comunes a todos los seres humanos. ¿Quién no ama a su familia? ¿Quién puede despedirse de ellos sin romperse de dolor?
Escrita a dos voces, La arena del reloj empuja al lector a la reflexión, a mirarse a sí mismo. Mientras el protagonista va repasando su vida, la autora, su hija, expresa los sentimientos que le produce la enfermedad de su padre.
Empatía, emoción, rabia, rebeldía ante lo inevitable, discurren ante nuestros ojos mezclados con los recuerdos que entrecruzan su historia y la Historia.
Es difícil acoplarla a ningún género literario concreto, y quizá esa peculiaridad también la hace diferente.
La arena del reloj aborda universales comunes a todos los seres humanos. ¿Quién no ama a su familia? ¿Quién puede despedirse de ellos sin romperse de dolor?
SU AUTORA
Mayte Esteban, licenciada en Geografía e Historia, es autora de tres novelas más Su chico de alquiler (2011), El medallón de la magia (2012) y Detrás del cristal (2013). Ha ganado dos premios en concursos de narraciones breves con los relatos La vida en papel (2008), una historia sobre sueños rotos y El reflejo (2009), ambientado en el Madrid del XVII es la historia inventada del cuadro de Velázquez, La Venus del espejo. En la actualidad administra un blog, El espejo de la entrada.
MI OPINIÓN PERSONAL
Quería estrenarme con la autora y quería hacerlo ya. Pero no sabía con cual de sus obras hacerlo primero. Con lo cual no divagué mucho y fui a lo fácil, me puse en contacto con ella y le pregunté. Le dije que según qué géneros y yo no éramos muy amigos y ella, sin dudarlo, me dijo que leyera La arena del reloj.
Dicho y hecho, mejor que su autora nadie iba a confiar más en el contenido de la obra con lo cual no me lo pensé, confié, y tanto la novela como yo salimos airosas de nuestro encuentro.
La arena del reloj tiene ese punto nostálgico y emotivo justo para mantenerte con el nudo en la garganta ante lo que ya sabes que sucederá, algo que inevitablemente no se puede remediar, que duele, que hace quieras cambiar su final y dibujar una sonrisa en los labios de la autora, o al menos, que puedas sentarte a su lado y rodear sus hombros con tu brazo sin necesidad de pronunciar ni una sola palabra y que sienta tu admiración por haber sido capaz de transcribir semejante homenaje hacia una de las personas más importantes de su vida. Es una novela emotiva, esperanzadora, evocadora, nostálgica y muy realista.
A lo largo de la vida de Juan José Esteban, ves transcurrir la vida de cualquiera de nuestros padres o abuelos, algo que te acerca mucho a la narración y te recuerda las historias que has escuchado en casa cuando eras pequeña (o no tanto), leyendo aquello del trabajo en el campo, los bailes en los que se conocía a las muchachas, los coches que conducían, sus primeros viajes en tren, y algo que me ha echo mucha gracia y me ha recordado en exceso a mi padre, a sido aquello de los pantalones cortos: daba igual la época del año en que estuviesen, en las fotos de la niñez de mi padre, siempre sale en pantalones cortos.
Con esto quiero decir que es una novela fácil de leer, pues empatizar cuesta muy poco. Todo lo que vas leyendo te suena a algo.
¿En qué género catalogaría a esta novela? En el sentimental. ¡Cita, ese género no existe! Pues ahora sí.
Es una novela sentimental cien por cien. Porque con sentimiento fue narrada, con el mismo fue escrita y sentimiento es lo que produce al leerla. No me digáis que es fácil ponerte al lado de tu padre, sabiendo que se va, y cumplir ese sueño suyo de dejar sus recuerdos registrados para hacerle feliz mientras tú estás sufriendo por dentro lo más grande. ¡Por favor! Yo me desgarro de pensarlo.
Felicito a la autora por tan ardua tarea.
CONCLUSIÓN FINAL
Sé que esta obra ha sido muy leída por la blogosfera, pero si todavía queda algún despistadillo como yo, le animo a que se haga con ella, advirtiéndole que probablemente se le escape alguna lagrimilla. Pero para nada es una novela dramática, eso quiero dejarlo claro. Es una novela realista y sincera, narrada con mucha delicadeza y para nada morbosa. Es más, con ella he logrado sonreír en momentos tristes. Suena raro, pero es así. Y es algo que hay que agradecer a la autora, pues trata un tema que, a pesar de estar presente en casi todas las familias y ser horrible, hace que todos sepamos de qué habla sin apenas mencionarlo. Es de una sutileza increíble.
Una novela fácil de leer totalmente recomendable.
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