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lunes, 23 de enero de 2012

El misterio del solitario


Aun no he terminado la lectura del libro con el que pretendía comenzar mis andanzas por aquí, pero sí tenía pensado hablar de un libro que hace años me marcó de una manera asombrosa. El misterio del solitario.
Cuando leí este libro, creo que lo afronté de la forma correcta, pues me zambullí entre sus páginas y me puse el traje de todos los personajes que en él aparecen. Pude sentirme marinero, comodín, niño, panadero... Quizá esto fue lo que hizo que este ejemplar se convirtiera para mí en básico, necesario.
Si no has leído este libro, imagina que te pierdes en una isla desierta y en tu lucha por salir de allí vas conociendo a gente rara, personajes atípicos. De repente descubres que estás en una ciudad poco común. Allí hay vida!!! pero... oh! dios mio! estás dentro de una baraja de cartas! ¿cómo es posible?
Esto le sucede a Frode, un marinero que despertó en una isla desierta después de ser el único superviviente de un naufragio. Su baraja de naipes y su imaginación, se encargaron de narrar la historia que después removerá muchas conciencias.
A esto añádele una historia paralela, la de un inquieto niño que junto a su padre, un marino loco por la filosofía y el alcohol, emprende un largo viaje para encontrar a su madre, que marchó buscando "encontrarse a sí misma".
El pequeño recibirá un panecillo con un libro minúsculo dentro, que narrará la "historia de la baraja". De este modo se enlazarán ambas historias, la del mundo de los naipes vivos y la del pequeño Hans Thomas.
Con todo esto, Jostein Gaarder te habrá ayudado a descubrir EL MISTERIO DEL SOLITARIO.
Me encantaría contar muchísimas más cosas de Hans y Frode, pero sería como abrir un caramelo, rechupeteárlo, y volverlo a envolver para que llegue alguien y se lo coma. Una guarrería.
Es posible que a alguien se le antoje una lectura infantil, pero hacerme caso, es fascinante.


Para servirles.